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miércoles, 5 de abril de 2017

Pastel de queso, peras y miel

Inspirado, en principio, en el popular y riquísimo mel i mató catalán, lo cierto es que finalmente sólo ha quedado de la idea original la miel coronando un pastel de queso... y ni siquiera de requesón. Pero es fácil de preparar, no se necesita horno y el resultado es espectacular tanto para la vista como para el paladar. Así que ánimo y vamos a ello.



Ingredientes.

Para el pastel:
100 gr de galletas (de las eternas María de toda la vida)
30 gr de mantequilla
500 gr (una tarrina) de queso para untar
250 ml de nata para montar
Una pera conferencia grande
100 ml de zumo de lima
La piel rallada de una lima
4 hojas de gelatina neutra
Una cucharada de azúcar
Una cucharadita de esencia de vainilla

Para la cobertura:
150 ml de agua
200 ml de miel
3 hojas de gelatina neutra

Para decorar el pastel (opcional):
Grosellas
Rodajas de lima

Con estas cantidades se puede "rellenar" un molde rectangular de unos 23 por 13 cm, con lo que se obtienen cuatro (muy generosas) raciones.

Elaboración:

  1. Machacamos las galletas hasta reducirlas a una especie de fina arenilla y las mezclamos con la mantequilla para formar una masa maleable, añadimos una cucharadita de esencia de vainilla y mezclamos bien.
  2. Forramos el interior del molde con papel film (esto nos ayudará después a desmoldar el pastel sin problemas) y extendemos en su base la masa de galletas y mantequilla, formando una capa fina y uniforme, y reservamos  el molde en el congelador.
  3. Pelamos la pera, quitamos la parte central donde están las semillas, la cortamos en trozos lo más uniformes posible y los ponemos en un cazo. Añadimos agua en la que habremos disuelto una cucharada de azúcar, justo para cubrir los trozos, y llevamos a fuego suave unos ocho o diez minutos. Retiramos del fuego, colamos y reservamos. (Ojo con este paso: los trozos de pera no deben deshacerse. Si está muy madura necesitará menos cocción, vigile pinchando con un palillo hasta que los vea blandos pero enteros.)
  4. Ponemos las cuatro hojas de gelatina en un cuenco con agua fría para que se hidraten.
  5. En un cuenco grande batimos  el queso con las varillas, agregamos la nata, el zumo de lima y su ralladura y batimos de nuevo hasta mezclar muy bien todos los ingredientes. Tenemos que conseguir una crema ligera y muy bien batida.
  6. Llevamos a fuego muy suave, en ningún momento debe de hervir, y cuando coja un poco de calor añadimos las hojas de gelatina bien escurridas. Revolvemos para mezclar bien, dejamos un par de minutos revolviendo siempre, hasta que se disuelva la gelatina, retiramos del fuego y reservamos.
  7. Sacamos el molde del frigorífico y disponemos en el fondo unos trozos de pera, vertemos parte de la mezcla de queso, añadimos el resto de la pera y acabamos de rellenar con la crema de queso. Llevamos al frigorífico y dejamos dos o tres horas hasta que cuaje la gelatina.
  8. Pasado ese tiempo ponemos a hidratar tres hojas de gelatina en un cuenco con agua fría durante 5 minutos.
  9. Mezclamos en un cazo 125 ml de agua y 125 ml de miel y lo ponemos a fuego muy suave, sin dejar que hierva.
  10. Añadimos la gelatina y removemos hasta que esté disuelta. Retiramos del fuego y reservamos hasta que esté fría, momento en el que la vertemos sobre el pastel de queso, volviendo a dejarlo en el frigorífico hasta que cuaje la cobertura de miel.
  11. Finalmente, y antes de servirlo, desmoldamos, cortamos cuidadosamente en cuatro porciones y las decoramos con unos racimillos de grosella y unas rodajas de lima.
 
 

miércoles, 15 de marzo de 2017

Peras al ribeiro

Aunque lo tradicional es hacer las peras al vino con vino tinto, en esta ocasión vamos a saltarnos la tradición y usaremos un vino blanco de Ribeiro. Confieso mi debilidad por este vino: suave, fresco, afrutado, aromático... Más respetuoso con los ingredientes que el tinto, combina (¿o se dice marida?) divinamente con la fruta, potencia el aroma de las especias y permite que las peras luzcan ese precioso color marfil dorado que adelanta su delicado y delicioso sabor. Elija unas peras maduras pero no blandas y deleite a sus comensales con este riquísimo postre. 



Ingredientes para cuatro personas:
4 peras maduras pero no blandas
50o ml de vino de Ribeiro blanco
1 vaina de vainilla
1 rama de canela
6 vainas de cardamomo
1 limón
125 gr de azúcar
125 ml de agua

Elaboración del almíbar:
(Es buena idea preparar el almíbar con tiempo suficiente, un par de horas como mínimo).
  1. Lavamos bien el limón y pelamos una mitad cuidando de no cortar la parte blanca, que amarga. Exprimimos el limón.
  2. En un cazo ponemos el agua, el azúcar,  el zumo del limón y su piel y las especias. Llevamos a fuego medio-bajo y dejamos unos diez o quince minutos desde que rompa a hervir, removiendo bien.
  3. Retiramos del fuego y dejamos reposar tapado sin retirar las especias ni la piel de limón.
Cocción de las peras
  1. Pelamos las peras dejando el pedúnculo y las rociamos con zumo de limón para que no se oxiden.
  2. En un cazuela amplia para que quepan bien las peras ponemos el almíbar, añadimos el vino, a temperatura ambiente, y llevamos al fuego.
  3. Cuando esta mezcla comience a hervir agregamos las peras y dejamos cocer durante 30 minutos a fuego suave, tapadas pero bañando las peras con el jarabe de tanto en tanto. (Este tiempo de cocción dependerá del grado de sazón de las peras, compruebe pinchando con una brocheta a partir de los veinte minutos: si entra bien ya están).
  4. Retiramos las peras y reservamos.
  5. Colamos el jarabe resultante de la cocción, llevamos nuevamente al fuego y dejamos reducir hasta conseguir una salsa a nuestro gusto.
  6. Servimos frías (de la nevera) o tibias, al gusto, pero sobre un fondo de esta salsa caliente.
 (Veo que utilizo indistintamente las palabras jarabe y almíbar: se da por supuesto que en ambos casos me refiero al caldo en el que cocemos las peras).